Hace poco terminé mis últimos exámenes de Técnico en Dietética.
Y sinceramente… creo que llegué a la meta arrastrándome un poco 😅
Han sido años de estudiar entre cenas, trabajos, lavadoras, horarios imposibles y noches demasiado cortas.
Años intentando llegar a todo.
Y muchas veces sintiendo que no llegaba a nada.
Porque estudiar mientras eres mamá no tiene nada que ver con la imagen bonita de “organización y productividad” que vemos en redes.
La realidad suele parecerse más a esto:
📚 apuntes abiertos en la mesa mientras preparas meriendas,
☕ café recalentado tres veces,
🧠 agotamiento mental constante,
y esa sensación de vivir siempre con veinte pestañas abiertas… igual que el navegador del portátil.
Y aunque adoro la nutrición y amo lo que he aprendido, también tengo que decir algo importante:
este camino me ha dejado agotada.
Aprendí que la salud también es mental
Durante mucho tiempo pensé que cuidarse era simplemente comer bien, organizarse y mantener hábitos saludables.
Pero en estos años entendí algo mucho más profundo:
no existe salud real si tu mente está funcionando en modo supervivencia todo el tiempo.
Hubo épocas en las que hacía menús equilibrados mientras yo sobrevivía a base de estrés y cansancio.
Y eso también pasa mucho a las madres:
cuidamos de todos… mientras nos vamos dejando para después.
La nutrición perfecta no existe (y menos en la vida real)
Estudiando dietética descubres muchísima teoría: los nutrientes, los porcentajes, las recomendaciones…
Pero la vida real no siempre entra en una tabla nutricional.
A veces la cena saludable perfecta se convierte en: 🍳 una tortilla rápida, 🥣 un yogur con fruta, o simplemente “lo mejor que pude hacer hoy”.
Y ¿sabes qué? Eso también está bien.
Porque aprendí que una alimentación saludable no se construye desde la perfección, sino desde la constancia y la flexibilidad.
Lo más importante que aprendí siendo mamá y estudiante
Mis hijos no necesitan una madre perfecta.
Necesitan una madre presente, humana y que también se cuide.
Y yo necesitaba entender que descansar no es “ser menos productiva”.
Es salud.
Hoy aplico la nutrición de una forma mucho más realista:
🌿 más equilibrio,
💛 menos culpa,
🥕 más practicidad,
🧠 y mucho más autocuidado.
Porque alimentarse bien también significa aprender a no exigirte tanto.
Y aun así… aquí sigo
Cansada, sí.
Agotada muchas veces también.
Pero orgullosa.
Orgullosa de no haber abandonado.
De haber seguido adelante incluso en días muy difíciles.
De haber aprobado mis últimos exámenes.
Y de haber construido un sueño poco a poco, aunque fuera a base de café y supervivencia emocional
Si tú también estás agotada…
Quiero que sepas algo:
no necesitas hacerlo todo perfecto para estar haciéndolo bien.
A veces sobrevivir también es avanzar.
Y si estás en una etapa difícil, o intentando cuidar de todos mientras te olvidas de ti, o simplemente agotada mentalmente…
te entiendo muchísimo 💛
Sígueme en Instagram como @nutrividaesmedeus para más consejos de nutrición reales, prácticos y pensados para familias de verdad. Sin perfección. Sin culpa. Con mucha humanidad.
Añadir comentario
Comentarios